Vamos a dar un salto de años hasta 1700.
La iglesia es de estilo mudéjar o morisco; al mismo tiempo, su construcción se diseñó como templo-fuerte militar. Si observas en la parte superior, tiene tres parapetos y tres filas de troneras para la defensa en caso de algún asalto. También construyeron las bases para las torres, pero nunca se edificaron; lo más seguro es que pudiera existir debajo de este y alrededor cavernas o también algún cenote. Espero que pronto se pueda saber cuál es el estado debajo de esta construcción. También, en el interior de las paredes podemos encontrar, en la parte más alta, pasillos al norte y sur llamados “Gallina Ciega”, con ventanas hacia el exterior y también al interior, lo que permite ventilar el templo; pero se sellaron por dentro porque las aves que anidaban en los pasillos entraban y destruían parte de los altares, retablos e imágenes.
La que anualmente se celebra en esa villa a fines del mes de diciembre se prepara esta vez con inusitada pompa, según los informes que tenemos. Es de desear, por lo tanto, que los industriosos habitantes del partido de Tizimín aprovechen la oportunidad para ensanchar sus transacciones mercantiles, con la afluencia de gentes de muchos puntos del Estado que concurren a la fiesta mencionada.
Para subir al coro, a los pasillos laterales o al techo, se puede llegar por medio de una escalera en forma de caracol, hecha con gruesos tallos de madera de zapote empotrados en la pared de la iglesia. El coro fue construido de madera, también de zapote. Lástima que fue destruido en el año de 1915 por orden del gobernador del estado, Gral. Salvador Alvarado, quien ordenó a sus fuerzas militares ocupar el templo como muladar, taller de carpintería y puesto militar. Posteriormente, se volvió a construir con concreto y granito en el año de 1960.
El techo de la bóveda de cañón original, a finales del siglo XIX, amenazaba con caerse y fue construido de nuevo en los años de 1913 y 1914 bajo la dirección del Ing. Francisco Cantón Rosado. Los sacerdotes que, con fe y mucho entusiasmo, hicieron todo lo posible durante varios años pidiendo ayuda fueron el párroco Ramón Méndez y el vicario Miguel de los Santos Mir, ambos de origen español.