261 años de la iglesia parroquial de los Santos Reyes de Tizimín
viernes 20 febrero, 2026Las imágenes de los Santos Reyes debieron ser traídas por fray Diego de Landa desde Guatemala. Él fue quien, desde ese siglo, comenzó a traer imágenes; no se sabe la fecha exacta de la llegada de los Reyes, ya que no existe información de esa época y los datos aparecen hasta el año 1600. En la segunda planta del convento, en la parte oeste, existió una capilla donde se celebraba la Eucaristía; sin embargo, solo podían entrar los frailes franciscanos y los españoles. En la reconstrucción que se hizo en 2006 se encontraron, en la pared que mira al este, pinturas del siglo XVI. Lástima que no se conservaron y se volvieron a pintar de color blanco.
Si en ese tiempo ya estaban las imágenes de los Reyes, debieron permanecer 182 años en el altar de esa capilla, en el lugar donde fueron construidos el convento, la parroquia y donde hoy se encuentra el parque Juárez. En ese sitio existieron edificios mayas que fueron destruidos para construir los edificios religiosos coloniales.
La que anualmente se celebra en esa villa a fines del mes de diciembre se prepara esta vez con inusitada pompa, según los informes que tenemos. Es de desear, por lo tanto, que los industriosos habitantes del partido de Tizimín aprovechen la oportunidad para ensanchar sus transacciones mercantiles, con la afluencia de gentes de muchos puntos del Estado que concurren a la fiesta mencionada.
En la época prehispánica, los pobladores de los lugares cercanos venían a rendir culto a sus dioses: Yuum Chak, Yuum Ik' y Yuum K'ax. Por casualidad, se nombraron tres cenotes, por lo que lo más probable es que los dioses hayan sido suplantados por los Tres Reyes.
Durante los dos siglos siguientes, toda esta parte de la región de los cupules, los chikincheles (la costa de El Cuyo) y los taces (que hoy ocupan La Colonia Yucatán y hasta Chan Cenote), tuvo muchos pueblos pequeños como Kikil, Loche, Panabá, Río Lagartos, Sucopó, Sodsíl, Tixcancal y Dzont Aké. Los frailes - que por cierto eran pocos- visitaban esos lugares tan lejanos, siempre caminando para evangelizar a los lugareños. En esos sitios no había construcciones de cal y canto, sino de piedra sobre piedra y techos de huano. A estas construcciones fray Diego de Landa las llamó “los pequeños conventitos”, y en ciertas ocasiones acudían hasta la guardianía de Tizimín, que era el convento. En 1730 el obispo Matos Coronado realizó una visita pastoral y dejó por escrito que debían construirse las iglesias en los lugares antes mencionados, sobre todo en el pueblo de Kikil, que ya se había convertido en parroquia.
Ahora corresponde narrar la construcción de la iglesia parroquial de los Tres Santos Reyes. El sacerdote que estaba en Tizimín se puso de acuerdo con los integrantes de la Santa Mitra y se decidió construir la parroquia. El padre que dio inicio a la construcción fue fray Pedro Pablo de Sousa y Navarrete, y quien colaboró económicamente fue el obispo fray Francisco de San Buenaventura Martínez de Tejada y Díez de Velasco.
La construcción comenzó en el año de 1745 y participaron los mayas de esta región. Quiero aclarar que, aunque el modelo arquitectónico pueda tener parecido con las primeras construcciones franciscanas, no es una construcción franciscana, porque ya se había cambiado del sistema regular al secular.