Escrito de Fray Antonio de Ciudad Real

viernes 30 enero, 2026

De los escritos de Fray Alonso Ponce y Fray Antonio de Ciudad Real, narraremos el encuentro de los frailes de la guardiania de Tizimín en compañía de los indígenas mayas con los distinguidos visitantes y dice así: “Es el pueblo de Tezimin de mediana vecindad de indios mayas, las casa son todas de troncos, cubiertas de paja y así son las demás de toda la provinciasde los indios donde hay frailes nuestros; es aquella guardiania muy fértil y abundante de algodón y chile, más que ninguna otra de la provincia, danse en ella muchas piñas y hay en su comarca seis o siete estancias (ranchos) de vacas.

Llámense los indios de aquella guardiania y los de Valladolid, los Cupules, gente muy valiente”. Sigue diciendo Fray Alonso: “El convento de Tezimín estaba todo acabado, con su claustro alto y bajo, celdas y dormitorios, hecho todo de cal y canto y de edificio fuerte”. “En el compás o patio del convento (el cual era cuadrado y tiene el suelo encalado con cuatro capillas en las esquinas y con muchos naranjos y otros arboles puestos en orden), esta hecha una ramada de madera, cubierta de huano, que son hojas de ciertas palmas, muy grande, ancha y larga capaz de mucha gente, (construida) con tal curiosidad que en toda ella no hay clavo ni soga (y sin todo esto) es fortisima; no tiene paredes para que así este desahogada y entre el aire por todas partes; tiene unos horcones, postes o columnas de madera recisima sobre que está fundada, atada con bejucos, los cuales son como mimbres, muy correosos. En aquella ramada se junta el pueblo grande. Desde lo alto salia el sacerdote de la capilla y quedando frente a la gente oficiaba la misa desde el coro que está a un lado de la capilla, en el cual suele también estar la pila de bautismo y al otro lado está la sacristía”.

Fue la “ramada – descrita – el primer templo que tuvieron los naturales, antecesoras de sus capillas abiertas”. “El oficio de los indios de las ceremonias litúrgicas estaba encomendado al coro, donde cantaban y tocaban instrumentos”.

“Tiene el convento de Tezimín una buena huerta y en ella muchos plátanos, zapotes colorados, aguacates, guayabos, ciruelas de la tierra, limas, limones, naranjos, cidros, higueras y algunas parras y mucha y muy buena hortaliza”. La descripción del huerto ocupaba toda lo que queda detrás del convento, donde ahora hay un estacionamiento y al hacer la calle 49 (donde ahora esta el callejón) en el año de 1900 y gran parte de las casa que quedan frente, todo ese espacio lo ocupaba el huerto. Todo ese espacio, en el fondo de lo que es ahora el estacionamiento o el Jaranchac hubo una noria que le servia a los frailes donde sacaban agua para tomar y regar el huerto.

“En el pueblo hay otra noria y junto a ella una gran pila o estanque, que procuran tener siempre lleno y de él llevan las indias agua para sus casas”. A ese lugar le llamaban desde la época prehispánica al cenote que esta a una cuadra del centro en la calle 47 x 50, Box Chen (cenote negro). Porque solo tiene tres bocas y no son suficiente para ver con claridad su interior, por lo tanto, todas las casas que están alrededor, están encima del cenote.

“Moraban en aquel convento cuatro religiosos”.

“Llamábase aquel convento los Tres Reyes”.

“El Tezimin lo fue a visitar el provincial de la Tercera Orden en Yucatán y con él y otros acompañantes, salio de allí el miércoles 25 de julio rumbo a Calotmul”.